domingo, 18 de noviembre de 2012

Hablar por hablar

El lenguaje es uno de los rasgos distintivos del ser humano. Indispensable, en su forma verbal o gestual, para  transformar en signos identificables por otro, u otros, todo aquello que queremos o necesitamos expresar. Es un acto de voluntad, a pesar de lo incontenible que resulta para muchos.
Sin embargo, es muy habitual que pensemos que nos malinterpretan, que lo que decimos no llega en la forma en la que lo concebimos o que se tergiversa lo que contamos.
El primer ejercicio de un buen comunicador es de empatía. Tiene que ponerse en la piel de otro, en la cabeza de otro, en el oído de otro... Y saber exactamente como suenan sus palabras en estos contextos. Unos contextos que la tecnología ha transformado a un ritmo vertiginoso. Hace poco más de un siglo sólo nos comunicábamos cara a cara o a través del papel impreso. Ahora existen aparatos que registran y reproducen nuestra voz y nuestra imagen, y canales que permiten que cualquiera, en cualquier momento, pueda ver e interpretar nuestro mensaje. Por eso ahora, más que nunca, se hace indispensable ser precisos en nuestra comunicación, porque la velocidad a la que vivimos no deja lugar a matices en el hablar por hablar.

1 comentario:

  1. Bienvenida al mundo bloguero. Dos tonterías, por referir... Las ilustraciones o foticos animan mucho el cotarro, que está mú limpio por ahora. Ah, sí, y si lo intentas con Word Press que da mucho más juego...
    Ya está me voy a mis asuntos que me he metío de más en los ajenos.
    Por cierto, impagable el post de hoy. Certero, atinado y breve. ¡Qué cierto y qué triste! Con lo bonito que es el matiz...

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